domingo, 18 de junio de 2017

Tolerancia

Resulta muy ilustrativa sobre la ciudad en que vivimos la polémica creada en torno a la celebración del Ramadán en los jardines del Triunfo de Granada, una plaza pública con una dilatada historia, pues acogió una basílica visigoda en el siglo XI, un cementerio musulmán el en siglo XIII, el Hospital Real en el siglo XVI y la instalación de la estatua de la Inmaculada en el XVII, que vio el fusilamiento de Mariana Pineda en el XVIII así como la edificación de la plaza de toros del Triunfo que le da nombre, después de la expulsión de los franceses. ¿Qué más podría haber pasado en este recinto? Pues que algunas personas se creen que es de su propiedad, y que en un Estado aconfesional las administraciones necesitan su permiso para autorizar un acto social, ya sea de contenido político, cultural, deportivo o religioso. ¿Hubiera sido más adecuado que, en vez del Ramadán, los hinchas del Granada CF hubieran celebrado un hipotético campeonato de liga –y tan hipotético- donde algún orangután se hubiera encaramado a la estatua para ponerle una bufanda rojiblanca? Que alguien se tome a mal la celebración de un acto pacífico de convivencia sólo revela nuestra falta de cultura democrática. ¿Hubiera generado alguna polémica la celebración de un acto budista con Richard Gere a la cabeza? En unos momentos de temor al yihadismo fundamentalista, todo se magnifica e instrumentaliza. Y resulta lamentable que lo hagan algunos partidos políticos, a los que debería interesarles más la perfecta integración de aquellos musulmanes que, como el imán de la Mezquita mayor de Granada, Sheij Ahmed Bermejo, están convencidos de que el islam es “convivencia y generosidad”. Particularmente, son los vecinos que a mí me gustaría tener, independientemente de sus creencias religiosas, porque, más bien, lo que estoy acostumbrado a ver es a personas con un nivel cultural paupérrimo. Personas que siempre se sienten agraviadas por lo que hacen o piensan los demás, simplemente porque no coincide con sus costumbres ni con su propio pensamiento. Esas personas que han llenado las redes sociales de insultos a la propia inteligencia, pero que rezan el rosario en el mismo lugar “en desagravio, defendiendo las costumbres, valores y cultura heredadas”. ¿Sabe esta gente cuál es su cultura heredada? ¿Se refieren a la Alhambra o al Albaicín quizá? Porque se parece más bien al racismo y a la xenofobia. Y nadie debería ignorar ya que vivimos en una sociedad multicultural. Una sociedad que sólo sobrevivirá si ejerce los valores del respeto y la tolerancia.

IDEAL (La Cerradura), 18/06/2017